
Durmiendo en la última corrida de asientos sin echar de menos, me empezó a gustar ese trabajo de máquina para nadie. Envoler, envolver, envolver regalos queelmundosevaaacabar, y por favor, no me dé propina que no me dejan. Buenas tardes, buenas noches, buenos días. Supramundano, el supermercado del supramundo. El infrarrealismo, los trabajos infrahumanos. Todos están tan contentos porque les van a pagar. ¿No nos van a pagar? Es un bonito trabajo en el mundo invisible, con las viejas que llevan cuarenta cajas de galletas de navidad. Torres falocéntricas, que le den por culo al señor Paulman. Las barricadas misteriosas, ¿de qué color son?


3 comentarios:
es CUATICO
jaja es cuatico el mundo de los supermercados, lo inconsciente que vamos cuando entramos, babosos nosotros
en cualquier estado babosos
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