
Adiós a vos y vuestras caras cansadas y vuestros cuerpos que ocurren frente a mí: el voyeur. Un rubor que hace temblar tu labio, y me atrevo con un paso tentativo a pasarte mi mano oscura por el pelo, la lengua por una oreja. Imagino hablarte como un criminal barbudo y enamorado. Últimamente, no soy más que un criminal, y tú, tú estás al revés. Ya no me acuerdo de lo que quisieras ser para mí. Sólo soy un hombre y vos la mujer que se repite en todas las demás.¿Qué te puedo dar, vagabunda? Eres para mí la parte de atrás de la lengua, un nombre casi borrado.


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secresiones
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