sábado, septiembre 04, 2010

número3

Era la persona más abstracta del mundo, como un niño, como las hormigas, como los niños comehormigas. Siempre lo supo, recitando con los ojos de pasto en pasto:
- ¿Cuándo, en realidad, uno cuenta cosas? Siempre mientes.
La vergüenza tergiversó todo. Levantando las ramitas de pasto, un chicle pegado, mandarina, jugando con los cordones de la zapatilla a creer que sabíamos hablar y manosear las letras como a los cigarros, y el humo se le escondía en los ojos. Nunca más recordaría el escupo de sinceridad (?), el descubrimiento que calificó como "abismal, al borde, histérico como la inconciencia" que tuvo sentido mucho después, cuando a él ya no le importaba y uno recién lo entendía.
No, no lo entendía:
- ¿Es otro planeta? Nunca contestas.
- (No, porque no quiero.)
Crueles las frases planeadas planeando para plantárselas en la planta de lo pies, rara rara rara.
Carretera sin sentido, me voy. Chau.

2 comentarios:

vitroleta dijo...

la verguenza siempre tergiversqn mxmzn axx m bn xbabajhxj njxjhsjhahs nabshasg kajshkx m jax ,mmanxb hggdyqukli91u8jm , klx m ljka .{}´´´´.. knzzn b zzzzzn . ,X,njkHJBAN JAJ z , kzzz z x

superyo dont read the bible dijo...

metafora metafisica metalinguistica