sábado, abril 10, 2010

Super 8

Si es que de ellos empezara una película:
"Eres como un cachorro perdido, esperas que cualquiera te haga cariño", hace con el pelo la caricia en la nariz, el cuello, y los ojos. Él dice "Soy un perro. Oh no, soy un perro." Oh si. Pudús y mundos imaginarios, un té del cajón del maipo. Él hace la sonrisa después de soltarle alguna razón que ella no entiende, tan caballero y condescendiente con su estupidez, de una ternura linda y prostituta.
Pero. (Perro). Per(r)o. No te vayas, no te escapes, no te pongas a llorar. No seas tan estúpidamente bueno, prostituyéndole tu suposición que además finges para otras, más bonitas, y no importa. Te escandalizas tan fácil de lo triste que es todo, te ves tan bien cuando te encoges aterrorizado (y la desprecias por fumar.) Y después cuando ella te odie pensará que todo hubiese sido mucho mejor si fueras un egoísta precioso (de esos que piensan que todo es una gran mierda preciosa) y la llevarás a tomar para quedar durmiendo en algún suelo mojado de pasto. Entonces, al final de la película ella diría: no sé si te quiero. Y no te importaría.
Porque vendrían los créditos. Y la banda sonora.

3 comentarios:

choto dijo...

jajaj pudus i mundos imaginarios,
asi de simple

soi agrio como el keso dijo...

que buen final amargo.
easas son las cosas reales.

Favio Bolssa dijo...

me gusto muxo este curioso amigo